¡Quítate la ropa para convivir! La sociedad del desnudo

Por: Elizabeth Santana @elixmorgana

Desde enero de 2016, México tiene legalmente sus primeras costas para ejercer el nudismo opcional: Playa Zipolite y Playa del amor (Pochutla, Oaxaca), además de un primer festival nudista. ¿qué significa este hecho histórico? ¿podemos pensar en la viabilidad de una sociedad que marche al nuevo siglo sin prendas que le estorben?

Juan Castañeda es el presidente de la Federación Nudista de México, un gremio que reúne alrededor de 60 personas organizadas ante un notario público, para promover el nudismo social y familiar (sin contenido sexual). El registro de este grupo data de 2011, pero para constituirse trabajaron un año y medio antes, aunque se sabe que desde 2001 ya se realizaban reuniones de este tipo en México.

Castañeda explica que hay varios tipos de nudismo. “El privado que es cuando estás solo o te bañas, el político es usado como un medio de protesta, en la mercadotecnia o pornografía se utiliza para vender, y nosotros nos deslindamos de todos los anteriores porque practicamos el social, que es cuando se da la convivencia de la familia completa. No tenemos restricciones en tener niños o abuelitos con nosotros. Está hecho para que convivamos”.  Si bien no existe un perfil de las personas que conforman este grupo, la mayoría son hombres de clase media de entre 25 y 60 años de edad (se cree que es así porque para las mujeres es más difícil atreverse por la educación que reciben).

“El nudismo es algo que se hace por placer, no nos dedicamos a convencer a la gente, los interesados vienen. Somos un movimiento organizado que da la cara por los nudistas de México”. La federación se dedica a agrupar a los simpatizantes de la práctica y sólo difunde una reunión si se trata de un evento serio y confiable. Su máximo logro es el “Festival Nudista de Zipolite”, que se realiza como una celebración que surge del Encuentro Latinoamericano de Nudismo (ELAN) que asociaciones y federaciones sudamericanas le encargaron realizar a la Federación Mexicana de Nudismo. El ELAN realiza encuentros anuales en sus respectivas latitudes, pero en enero de 2016 decidieron celebrar su reunión en Zipolite.

“Zipolite” tradicionalmente ha sido una playa de nudismo opcional. Pero no existía ley que lo determinara, era una playa tolerada. Pero en 2016 el Presidente Municipal de Pochutla me pidió que fuera a sus oficinas a hablar con él. Posteriormente nos dio la sorpresa de que se reunió con su cabildo y que por unanimidad, declararon a la Playa de Zipolite y la Playa del Amor como playas de nudismo opcional. Un hecho histórico porque ninguna playa en México tiene esta categoría legal. Esto sucedió el 28 de enero de 2016”, rememora Castañeda.

Pensándote sin ropa

Históricamente el uso de la ropa surgió como una necesidad de protegerse del medio ambiente, pero con la llegada del sistema político económico y principalmente con el capitalismo, y la instauración de una lógica cultural, la vestimenta comenzó a tomar matices culturales y morales, explica el antropólogo social Rodrigo Castillo. “Pero cuando estamos desnudos no hay nada, sólo rasgos de nuestra personalidad. Y ante la indigencia surgen los espacios de solidaridad, porque si ya no tienes nada, ¿qué te queda? Tu cuerpo y la posibilidad de tu cuerpo con el otro. Por eso una relación sexual puede ser de profunda unión o muy riesgosa”.

En términos de lo cultural, el problema del desnudo ya no tiene que ver solamente con implicaciones médicas, biológicas o de seguridad, sino que está bañado por una perspectiva moral. Esto es lo que hace complejo pensar en una sociedad desnuda. “Las sociedades occidentales tenemos una serie de prejuicios en torno al cuerpo que vienen de antes del judeocristianismo pero que con él se consolidaron, un miedo a reconocer nuestro cuerpo y hablar de la sexualidad. Y una correlación directa entre lo desnudo y lo sexual, y lo sexual y lo negativo”.

Rodrigo explica que, biológicamente, las zonas erógenas son donde más se concentra la energía. “La energía sexual es energía creativa, y si la controlas, es otra forma de controlar social y psicológicamente al otro. Instaurando que tu sexualidad es un pecado, el individuo tiene una disociación de su propio cuerpo, y entonces ¿dónde va a buscar esa seguridad si no la tiene en sí? Es lo que depositas con el capitalismo en los objetos y en una idea, como Dios o la Iglesia. La ropa contribuye hoy a una dinámica de poder de distinción. Y la desnudez implicaría ir rompiendo esos elementos y eso es algo que a los grupos de poder y consumo no les conviene”.

Respecto a que haya más practicantes masculinos del nudismo que mujeres, Castillo dijo que es la visión heteronormativa y patriarcal la que delega demasiado poder al hombre y entonces, éste tiene derecho sobre la mujer. En la lógica cultural, el cuerpo desnudo es equiparado al sexo, el sexo es equiparado al pecado, y en el judeo- cristianismo, la mujer es la que peca y el sexo tiene que ser algo de lo privado. Entonces, si una mujer se muestra o se desnuda, y además lo hace en público, está haciendo una triple transgresión. “Primero está transgrediendo el espacio privado que le fue concedido. Segundo, porque el cuerpo es sexo, y el sexo y el cuerpo son del espacio privado individual y ella lo está llevando al espacio público (entonces incluso ella se está empoderando). Tercero, toma la decisión sin la autorización del hombre y le corresponde un castigo”.

Como antropólogo social él ve más allá en el ejercicio de la desnudez, porque al deconstruir el ejemplo anterior, contribuimos a culminar con dinámicas como el abuso sexual o el acoso sexual. “El sistema heteronormativo y patriarcal está viendo que sus espacios de poder se comienzan a reducir, entonces comienza a reaccionar violentamente, se ve acorralado. Pero el empoderamiento de la mujer y del hombre no heterosexual devela el abuso que ha tenido el hombre”.

*Fuente: Playboy México. (Si quieres ver el artículo original da click aquí).