¿Qué pasó con "Big Bunny" el avión de Playboy?

Por Andrea Mendoza Galindo

El 28 de septiembre despertamos con la noticia del fallecimiento del magnate de Playboy, a los 91 años, el famoso empresario dejó este mundo en el que revolucionó el entretenimiento para adultos. Sabemos que Hugh Hefner no era una persona sencilla, y no nos referimos a la cantidad de dinero que poseía, sino que vivó de manera excéntrica y poco usual. Pero su cotidianidad no era sólo vivir en una mansión rodeado de mujeres exuberantes, su cotidianidad también era viajar de manera peculiar, incluso aunque en los últimos años ya no hacía tantas apariciones en público.

A finales de la década de los sesenta, Hefner compró un jet de 5.5 millones de dólares. Bautizó a la nave como The Big Bunny y la equipó con regaderas, una sala de televisión, una especie de discoteca, un sistema de sonido excepcional y, por supuesto, una cama con sábanas de seda y cobijas de pieles exóticas. Por fuera, el aeroplano estaba completamente pintado de negro y tenía un conejo blanco dibujado en la cola. Las sobrecargos eran conejitas que trabajaban en los centros nocturnos de Playboy pero que recibieron entrenamiento en una escuela de Continental Airlines, su uniforme consistía en un mini vestido negro hecho de cuero, botas negras hasta la rodilla y una mascada blanca con el símbolo de la compañía en las orillas.

Como era de esperarse, el jet fue el escenario de numerosas fiestas. Además funcionó para transportar y reunir a grandes personalidades de la época, Roman Polanski y Elvis Presley son sólo algunos de los volaron a bordo de The Big Bunny. Prácticamente, Hefner sólo hacía uso del avión para transportarse de Chicago a Los Ángeles. Con Bárbara Brenton, su novia de ese tiempo, viajó a Alemania, Kenia, Londres, Monte Carlo, España e Italia.

Sin embargo, el viaje más significativo fue a Vietnam. Hugh prestó su avión para la operación “Babylift”, un proyecto en el que se unieron organizaciones civiles internacionales. En él se buscaba evacuar a miles de bebés y niños huérfanos tras la finalización de la Guerra Civil de Vietnam para después darlos en adopción a familias de Estados Unidos, Australia, Canadá y algunos países de Europa. Unos 40 bebés fueron transportados a bordo y cuidados por las sobrecargos/conejitas del aeroplano hasta que sus padres adoptivos los recogieron.

The Big Bunny operó por seis años más, hasta que su dueño se enamoró de una nueva y más excéntrica adquisición: la Mansión Playboy. Así decidió vender su juguete viejo e invertir en el nuevo. El jet fue comprado por Venezuelan Airlines y posteriormente por Aeroméxico, esta aerolínea lo utilizó para vuelos comerciales hasta 2004, cuando fue retirado por completo. Después la empresa donó el fuselaje a la ciudad de Cadereyta de Montes, en Querétaro, y ahora puede ser visitado por cualquier persona en el parque Cirino Anaya. Por supuesto, ya no conserva sus interiores y pintura original, permanece como la principal atracción del lugar pero en completo desuso.