El Gran Palacio, el hogar del Rey de Tailandia

Por: Javier Bautista.

Cuando me presenté con ustedes les dije que para mí viajar a Asia significaba un momento de cambio. Para ser sinceros el más importante era el emocional. Asia es un destino que te despierta todos tus sentidos, además de despejarte la cabeza y abrirte las fibras más sensibles en tu ser. 

Mi primer día en Bangkok, Tailandia, coincidió con la celebración del año nuevo Thai y me pareció buena idea ir a algunos de los templos y palacios más famosos y emblemáticos de la ciudad (El Gran Palacio, los templos de Wat Phra Kaew, Wat Arun y Wat Pho). Para llegar a la parte de la ciudad donde se concentran esos templos tenía que tomar el metro elevado y un barco que recorre el río Chao Phraya hasta la zona en cuestión. 

Lo primero que les puedo decir del recorrido para llegar hasta estos templos y palacios que se ubican en la zona centro, es sobre la transportación en el río. Bangkok tiene un sistema de transporte en el río con paradas determinadas tipo estaciones que recorren los sitios más importantes de esa parte de la ciudad. Si bien había escuchado de la existencia de unos barcos tipo “camión”, al llegar a la parada donde me subiría me abordaron varias personas asegurándome que con ellos era con quien tenía que comprar los boletos del barquito. El primer lugar al que iría sería el Gran Palacio, hogar del rey de Tailandia y una figura muy respetada, así que me dijeron que el recorrido en el barco me saldría en 100 baths (3 dólares aproximadamente), lo cual de primera impresión no me pareció mal. 

Sin embargo, resulta que se trataba en realidad de un servicio “privado” que nada tenía que ver con el sistema de transporte colectivo que tienen. En realidad el sistema de transporte colectivo cobra entre 4 y 30 baths, dependiendo las distancias que recorras. Efectivamente, fui timado. 

Una vez que llegué al Gran Palacio lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de gente que había. Es recomendable empezar los recorridos por los templos y palacios lo más temprano posible por tres simples razones. 1. El número de turistas y personas que visitan estos lugares para rezar, simplemente es una locura; 2. El calor; si bien entre noviembre y abril es la mejor época para ir a Asia, ya que es la temporada seca, también es la época donde probablemente haga más calor. 3. El tiempo; los recorridos en cada sitio te pueden llevar más de dos horas, siempre y cuando estés decidido a explorar los lugares y dejarte envolver por la atmosfera de cada sitio. En mi caso, la gran cantidad de gente se debía al año nuevo Thai.

Ya a punto de entrar al Gran Palacio, el cual está rodeado por un impresionante muro blanco que contrasta con el azul del cielo y los picos de oro y techos de colores de los edificios que componen el complejo, empieza un alboroto general y la policía comienza a sentar a la gente en la banqueta a pleno rayo de sol. En Tailandia aún existe la figura de rey y cuando éste pasa, la gente debe agacharse, sentarse y esperar así hasta que ya no esté a la vista. 40º centígrados, sentado en el piso de la banqueta hirviendo durante 10 minutos. ¿Ya se imaginaron la experiencia?

Una vez pasado esto, fue hora de entrar entre los tumultos. Cabe señalar que el Palacio Real también es un templo, se da preferencia a los tailandeses en el acceso. El Gran Palacio es una joya de la arquitectura, construido alrededor de 1780 y 1790, con inspiración en la antigua capital tailandesa, Ayutthaya. Además, en el complejo se encuentra el templo Wat Phra Kaew, donde se ubica el buda esmeralda, que es la figura más venerada de todo el país. Todos estos edificios comparten algunas características que los hacen impresionantes, el brillo del color oro en sus paredes, en los techos puntiagudos, en las esculturas, el colorido en otro tanto de paredes con colores esmeraldas, rojos, azules, naranjas, verdes. 

Tras dejar el Palacio Real me dirigí al templo de Wat Pho, lugar donde se encuentra una de las figuras de Buda más impresionantes. El Buda gigante reclinado. Con 46 metros de largo y 15 metros de alto es la estatua más grande de Buda en Tailandia, y sumando a que está bañada en oro, también la hace una de las más impresionantes y apasionantes. Sin embargo, en todo el templo se desarrollaban las celebraciones por el año nuevo Thai, por lo cual estaba repleto de imágenes de Budas, gente orando, monjes con sus atuendos naranjas caminando por todo el lugar, muestra gastronómica y música tradicional. Lo que más me cautivó fue probablemente la imagen de dos niños monjes jugando a los pies de un templo blanco con una puerta bañada en oro llena de detalles. Tal vez las palabras no alcancen para describir la imagen. Actualmente subí esa foto a NatGeo para concursar y la titulé “Renacer y reinventar” (Reborn and reinvent). Dos niños jugando con inmensa felicidad en el inicio de un nuevo año.

No olviden visitar mi Instagram para ver fotos de estos lugares @javitxu94