Carteristas, el arte de robar hecho espectáculo

Autor: 
Por Roxana Zepeda

Muchas ciudades en el mundo se han vuelto famosas no sólo por sus monumentos o atractivos turísticos, también por sus carteristas, que acechan a turistas despistados en las calles para despojarlos de sus pertenencias de formas tan elegantes que la mayoría no se da cuenta. Algunos que conocen este arte del engaño han aprovechado estos trucos para convertir el acto de robar en un espectáculo.

BOB ARNO, EL REY DE LOS CARTERISTAS

Bob Arno es un joven sueco que a los 15 años comenzó a hacer magia y a practicar el hipnotismo recorriendo su país durante varios años. Con el tiempo se convertió en el asistente de “Dominique” Risbourg, un artista de la época que lo inspiró a montar su propio show de carteristas, con el que recorrió clubes nocturnos, teatros y discotecas en Asia, Europa y parte de Estados Unidos.

Así fue como su espectáculo llego a los casinos del Caribe, Canadá y Las Vegas, para después trasladarse a los cruceros, esos barcos abarrotados de turistas, donde también a veces operan los carteristas, quienes inspiraron la investigación de Arno para sus espectáculos.

En su show de Las Vegas, Arno se ha autoproclamado como el Rey de los carteristas y dice que no existe ningún ladrón que pueda igualar sus habilidades que fascinan a su audiencia. Una de las peculiaridades de su show es que presenta un video donde Arno estudia los perfiles de los verdaderos ladrones, cómo se comportan antes, durante y después de cometer un crimen, lo que le da un toque realista y de originalidad a sus presentaciones, con las que gana más de 100 mil dólares al año.

El Rey de los carteristas no presenta efectos especiales en su show, simplemente realiza su acto de la misma manera que lo haría cualquier delincuente, robando desde corbatas, lentes, cinturones y tirantes, hasta relojes y collares son parte de las pertenencias que terminan en manos o bolsillos de Arno.

Ahora también se dedica a dar conferencias acerca de cómo operan las pandillas, técnicas de robos, estafas, fraudes por Internet y robo de identidad, incluso ha dado consejos a departamentos policiales de varios países. Todo su conocimiento dice, está basado en la extensa investigación de reconocimiento de patrones y perfiles de lenguaje corporal.

EN LA RED: www.bobarno.com

APOLLO ROBBINS, UN CABALLERO, PERO LADRÓN

En 2001 un joven mago estadounidense que daba un show en Las Vegas realizó una hazaña que cambió su historia: logró despojar de su reloj, cartera y el itinerario secreto del ex presidente Jimmy Carter, a uno de sus agentes del Servicio Secreto Estadounidense sin que se diera cuenta. Aquella noche el artista terminó en la cárcel, al día siguiente su nombre estaba en los titulares de todos los periódicos: Apollo Robbins se convirtió en una leyenda hasta ganar fama como el mejor carterista del mundo, un título del que no ha sido destituido.

Se hace llamar “El Caballero Carterista” y su espectáculo en Las Vegas es de los más aclamados. Robbins se ha vuelto famoso por sus peculiares técnicas de distracción y por convertir el arte del engaño en un show, pues aunque advierte a sus espectadores que serán víctimas de un robo, nadie puede evitar que sus rápidas manos hagan el truco mientras los ojos de los espectadores intentan descifrar cada uno de sus movimientos.

El show consiste literalmente en robar a algunos de los asistentes delante de miles de personas sin que estos se den cuenta hasta el final, cuando Apollo les devuelve sus cosas; al mismo tiempo muestra sus movimientos al público con lujo de detalle para reafirmarles que todo es cuestión de un estado mental y de saber distraer la atención de las víctimas.

Robbins puede sacar los billetes de una cartera y devolverla a su lugar en los bolsillos de sus espectadores sin que se enteren de cómo lo hizo. Sus técnicas para extraer dinero, anillos, celulares, plumas y tarjetas han asombrado a policías, artista y hasta psiquiatras, quienes lo han contactado para pedirle que les hable de esos huecos del comportamiento que vuelven a los seres humanos más vulnerables ante los ladrones y de cómo manipular la mente.

Ser un maestro del engaño no ha sido fácil para Robbins, pues cuentan que cuando era niño sus hermanos mayores eran ladrones, pero él no podía ir con ellos porque tenía una discapacidad en las piernas y utilizaba un aparato ortopédico. Eso no le impidió aprender todos los trucos y un día, tras ver el show de un mago en una feria, se le ocurrió montar un espectáculo de carteristas en un restaurante de Las Vegas. A lo largo de cuatro años, todos los días practicaba su número por unas cinco horas hasta perfeccionarlo al grado de que muchas veces ni él mismo sabía cómo había hecho para robar a sus víctimas.

Pero Apollo Robbins decidió ir más allá de los trucos y comenzó a aprender sobre psicología y neurología, también visitaba prisiones para platicar con los reos y aprender más técnicas de carteristas reales que le ayudaran a canalizar la atención de las personas a las que despojaría de sus pertenencias. Así, mientras la víctima se concentra en una pluma o una moneda, descuida todo lo demás y es entonces cuando este carterista aprovecha para quitarle todo lo que se pueda en cuestión de segundos.

EN LA RED: apollorobbins.com/

DESTINOS CON LOS CARTERISTAS MÁS ASTUTOS

Barcelona, España: Una ciudad llena de turistas cautivados por Gaudí. Se dice que en las Ramblas es donde operan la mayoría de los carteristas.

Roma, Italia: Fuentes, iglesias, callejones y gente guapa que atrae a los viajeros, la combinación perfecta para crear un ambiente de distracción que vuelve a los turistas un blanco fácil para los ladrones.

Praga, República Checa: Una ciudad con muchos puentes y tranvías que se vuelven el escenario ideal para ser víctima de un carterista. La situación es tal que hasta hay letreros que advierten sobre los amantes de lo ajeno.

París, Francia: La ciudad de los enamorados es también famosa por el alto índice de robos a viajeros, los puntos más turísticos, como la Torre Eiffel, son los favoritos de los ladrones.

Florencia, Italia: Galerías de arte, esculturas y la bella arquitectura de esta ciudad son los mayores distractores aprovechados por las hábiles manos de los carteristas en busca de turistas distraídos.

Buenos Aires, Argentina: Las terminales de transporte y las calles de la ciudad son los puntos favoritos de los carteristas.

Ámsterdam, Holanda: Muchas personas que visitan el distrito rojo y que salen de los coffee shops son blancos potenciales de los ladrones.

Atenas, Grecia: Los sitios históricos y los increíbles lugares al aire libre provocan que los bandidos se aprovechen de esos turistas para quitarles sus cosas sin que se den cuenta.