12 mandamientos para avistar ballenas de forma responsable

Texto y fotos Beto R. Lanz

Se trata de un fenómeno natural espectacular. Cualquiera que sea testigo de la reunión de cientos de gigantescas ballenas grises, se conmoverá en extremo. Sin embrago, hay que saber que éste no es un tour tradicional, hay muchas restricciones y recomendaciones que, de no seguirse, podrían arruinar la travesía y el entorno.

Como parte de su vida, las ballenas grises realizan una migración de miles de kilómetros cada año. Grupos numerosos recorren la costa del Pacífico provenientes de las regiones árticas, del norte de Alaska y Canadá, hasta llegar a las aguas de la península de Baja California.

En lagunas marinas como la de San Ignacio, muchas hembras dan a luz a sus ballenatos y otras tantas comienzan el apareamiento que reinicia el ciclo vital.

LOS 12 MANDAMIENTOS PARA NO SER UN INVASOR

➜ Existen muy pocas compañías con licencia para ofrecer la experiencia de la observación de ballenas grises en las lagunas costeras de la Baja Sur. Kuyimá, miembro de la Alianza de Patrimonio Mundial de Turismo Sustentable, con certificación Green Globe 21, cuenta con las licencias, las instalaciones y el personal necesario para que el viaje sea exitoso.

➜ Reservar con varios meses de anticipación en imprescindible, ya que el número de cabañas para el alojamiento de visitantes es muy limitado. La temporada es corta y por lo tanto, la demanda es enorme.

➜ Es necesario volar a La Paz y de ahí conducir por un promedio de ocho horas hasta llegar al punto de reunión en el pueblo de San Ignacio, donde se tiene que dejar el vehículo (en estacionamiento de Kuyimá).

➜ La laguna es parte de un área natural protegida, la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno y por lo tanto, no se puede entrar a ballenas 2ella de forma voluntaria ni en cualquier vehículo. Para llegar al campamento Kuyimá es obligatorio hacerlo en el transporte autorizado. El hospedaje también está restringido a las instalaciones facultadas.

➜ Las autoridades ambientalistas de México regulan de manera sumamente estricta –y nos agrada saberlo– las visitas a este santuario natural. Todas las salidas de lanchas hacia la laguna están supervisadas y tienen un tiempo límite para estar en el mar. Es poco probable pero puede haber ocasiones en las que, aún sin haber podido observar ejemplares, la lancha deba volver a la base de forma obligatoria por razones de tiempo o climatológicas. El pasajero debe estar conciente de que en estas circunstancias no importa la voluntad del guía, ni es cuestión de dinero (nunca falta quien quiera "gratificar" de forma extraordinaria al lanchero). Hay que aguantarse y seguir las reglas.

➜ Las ballenas se encuentran en estado natural y por lo tanto se comportan como se les da la gana. Es imposible saber cuándo aparecerán en la superficie y qué tan cerca de las embarcaciones lo harán. Aclarado el punto, viajar con una enorme paciencia es posiblemente el mayor de los requerimientos.

➜ Sí está permitido, en caso de que los gigantes cetáceos se aproximen a las embarcaciones, tocarlos y fotografiarlos. Está estrictamente prohibido utilizar cualquier tipo de aparato para "llamar la atención" de éstos. Por norma y por prudencia, saltar al agua es simplemente imposible; de hacerlo se incurriría en un delito y en un grado superlativo de idiotez.

➜ La temporada abarca los meses más fríos, de enero a abril, y es necesario saber que la vestimenta correcta es parte de un resultado positivo del viaje. Por las noches hace mucho frío. Hay que llevar ropa apropiada para dormir. Puede haber días soleados pero la temperatura del aire y del agua no invitan al disfrute de la playa. Recomendamos llevar ropa térmica y mucho bloqueador solar.

➜ Para los recorridos en las lanchas es fundamental llevar ropa y mochilas resistentes al agua. Lo único cien por ciento seguro en este tipo de viajes, es que el pasajero se empapa de pies a cabeza. Si se lleva equipo fotográfico hay que protegerlo. Existe una amplia variedad en calzado apto para estas condiciones. Unos huaraches resistentes con buena suela –no flip-flops ni pata de gallo– o unos wet socks pueden ser la mejor inversión. Es imprescindible la ropa impermeable para que el viaje no sea insufrible.

➜ El campamento es lo más ecológico posible, han hecho uso de los baños que requieren del simple uso de cubetas para descargar los escusados. Aquí todos son parejos: usan las regaderas comunes que dependen del bombeo y la llegada del agua. La comodidad está limitada por el máximo respeto al medio ambiente.

➜ El comedor no tiene un extenso menú ni se sujeta al gusto del comensal. Transportar los alimentos no es nada fácil. En el mejor de los casos, suele haber dos o tres opciones de platos fuertes. La comida es sencilla pero suficiente y hay horarios limitados para servirla, por lo que hay que atenerse a lo establecido. Es probable que no falte el pescado ni los mariscos, es de lo más común para los pescadores de la zona (mismos que trabajan como lancheros durante la temporada ballenera).

➜ La estancia mínima recomendada para tener posibilidades de observar ballenas es de tres noches. Viajar tan lejos por menos tiempo no vale la pena. Lo más importante es que después de estos días, tras haber observado a los hermosos gigantes marinos, comprobado su docilidad y el instinto de supervivencia que los rige, y desapegarse de las comodidades de la vida urbana, muy probablemente se regrese con grandiosas imágenes y vivencias para el resto de la existencia. ballenas 3

Observar respetuosamente lo que ocurre en el mundo real, en los dominios de la naturaleza, nos hace mejores seres humanos, nos eleva de turistas a viajeros y nos regala dotes de humildad. Tras una travesía a la laguna de San Ignacio, se asciende intelectualmente, se entiende que no hay que pisotear al planeta bajo ninguna circunstancia.

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> Si te ofrecen las visitas opcionales a las cavernas con pinturas prehistóricas o al salar que se encuentra a algunos kilómetros del campamento, no hay que dudarlo: acepta la invitación para conocer el alucinante paisaje salado.

Más información: www.kuyima.com