Ingapirca, las ruinas Incas de un pueblo unido por matrimonio

Por: Adrián Gascón. Facebook: Dandolelavuelvaalmundo y www.dandolelavueltaalmundo.org

Ingapirca es un pueblo ubicado en el sur de Ecuador, a unos 90 kilómetros de la ciudad colonial de Cuenca, donde se encuentran las ruinas (900dc) de lo que fue un poblado mezcla de las tribus Inca y Cañaris, que llegó a tener una población de hasta trescientas personas. Este es un dato de vital importancia ya que los Incas fueron unos grandes conquistadores que solían subyugar los pueblos conquistados. En este sentido, lo que hace especial a este lugar en el mundo es que aquí hubo unión y acuerdo en lugar de una conquista, algo que no fue común durante la expansión Inca.

La entrada a las ruinas de Ingapirca tienen un costo de solo tres dolares que incluye la explicación guiada. Se camina por un sendero en el cual se podrá ver la reproducción de las casas utilizadas en esa época y los restos de lo que fue el poblado. Varias construcciones, algunas redondas y otras de forma rectangular, diferenciaban el tipo de construcción entre una tribu y otra. Distintas visiones puestas al servicio en común de un pueblo que dominaba el tallado de las piedras y que construyó canales de riego. Así fueron capaces de traer el agua que brotaba montaña arriba y dirigirla a través del valle hacia sus campos de cultivo.

Siguiendo el camino nos encontraremos con varias piedras con orificios que, según se cree, servían como calendario lunar y les permitía no solo observar la luna, sino también conocer cuáles eran los momentos idóneos de recogida y siembra. Como se puede ver también en otros complejos arqueológicos como el Valle Sagrado en Perú, los Incas tenían un conocimiento ancestral, natural y arquitectónico tan avanzado que aun hoy en día no se puede explicar.

Finalmente, y antes de llegar a los dos templos del sol, encontraremos bañeras de purificación donde sus habitantes debían bañarse antes de dirigirse a estos templos sagrados donde se hacían las ceremonias de adoración y agradecimiento a los astros. Dos templos, situados a lo alto y enfocados con suma perfección al amanecer y el atardecer despiden el recorrido. Al parecer, tiempo atrás, estos templos estaban bañados en oro, lo que al obtener el reflejo del sol debía crear una preciosa estepa de colores que en combinación con el valle y los rituales creaba un momento verdaderamente mágico.

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¿Qué hacer en el pueblo de Ingapirca?

Las ruinas pueden ser motivo suficiente de visita a esta población. Aun así, es completamente prescindible su visita ya que no es el único atractivo que tiene el pueblo.

Situado en un precioso valle y rodeado de verdes campos de vacas, el pueblo contiene un circuito gratuito que alberga otros restos arquitectónicos dignos de visita como son una piedra tallada en forma de tortuga, acueductos, la pintura del Sol o la cabeza del Inca, una formación rocosa tallada en el limbo de una montaña que, de perfil, aparenta perfectamente ser una cabeza de lo que debió ser la representación inca. Este recorrido es gratuito y nos puede tomar de una hora a hora y media.

Aunque para nosotros lo más especial de este día de caminata y conocimiento acabó siendo algo que no teníamos planificado, las conversaciones con sus habitantes.

¿Dónde comer (y tener conversaciones interesantes)?

Siguiendo la comentada y gratuita senda que nos lleva en paralelo al río y justo antes de llegar a la cabeza del Inca encontraremos un lugar familiar donde se ofrece comida. Allí comimos trucha (3,5$), choclo con queso (1$) y vaso de chica (50$), bebida típica de la zona de Perú y Ecuador y que antiguamente se maceraba masticándola. El lugar es muy familiar y es llevado por una familia campesina local con la cual acabamos teniendo conversaciones sobre la importancia de reciclar y no utilizar tanto plástico, además de otros temas políticos de actualidad en el mundo. 

Pero las ganas de conversar y debatir en este pueblo parecen no ser algo único de esta familia. Finalizando la senda que nos lleva de vuelta al pueblo, otra familia que vende artesanías y dicen poseer restos encontrados en las ruinas, nos comentó como había cambiado la alimentación en el pueblo y en el país, pues hoy en día ya casi nadie cultiva sin quimicos como antes, además del daño a la tierra que conlleva tener tantas vacas para vender la leche o la carne.

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¿Dónde dormir?

Nosotros no dormimos en el pueblo ya que estábamos alojados en la ciudad de Cuenca, pero aconsejo altamente acampar en el pueblo si se lleva carpa ya que está permitido, podrás ahorrar dinero y disfrutar de los astros del cielo tal y como lo hacían los Incas años atrás.

Puede que éstas no sean las ruinas más espectaculares de visitar, pero sin duda este pueblo que mantiene intacta su esencia y donde podrás observar a las mujeres vestir sus polleras y ropas típicas, es un lugar digno de visitar y donde pasar un relajado día.