Intimidad surrealista, conoce la casa de Salvador Dalí

Por Velma Mayén

Cuando llegué a Cadaqués, España, los primeros calores de la primavera ya se habían apoderado del pueblo. Los vientos del Mediterráneo y la brisa salina acariciaban los rostros incrédulos de quienes contemplaban, por vez primera, las construcciones blancas que contrastaban con el azul profundo del mar.

Cadaqués también está enmarcado por un insólito paisaje natural que configuran las sierras que surcan la comarca del Alt Empordà hasta caer en forma de acantilados sobre el mar. Ahí, cruzando las montañas que bordean el Mediterráneo, en la bahía de Portlligat está la casa donde vivió Dalí con su musa Gala. Hoy es uno de los museos más visitados del mundo. Para adentrarse en él hay que hacer reservación.

Cada mañana, los primeros rayos del amanecer entraban por la ventana y se posaban sobre la cara del pintor, antes que en cualquier otro lugar del pueblo, gracias a un sistema de espejos que él mismo creó. La casa museo es todo un universo surrealista (al igual que sus pinturas). Al llegar, un oso disecado recibe a los viajeros, luego, en algún punto, el espacio se retuerce en una sucesión de pasillos estrechos, desniveles y recorridos sin salida, tal como en un laberinto. Todas las estancias tienen aperturas de formas y proporciones diferentes que hacen referencia a una constante en la obra de Dalí: la bahía de Portlligat.

Está dividida en tres: donde transcurría la intimidad del genio y su musa, el taller y los espacios exteriores. El taller es mi favorito: ahí Dalí pasaba largas horas frente a su lienzo. Todavía se conservan los caballetes, pinceles y otros artilugios que utilizaba para crear.

La Habitación de los Modelos tiene un pequeño busto de yeso que representa al emperador Nerón que sirvió de inspiración para la creación de su cuadro Desmaterialización de la nariz de Nerón (1947).

La Sala Oval era el rincón preferido de Gala, ahí leía y recibía a visitas distinguidas. Para llegar a ella hay que atravesar la habitación de las fotografías, un vestidor con los armarios repletos de fotos y recortes de revistas, donde los amantes aparecen en compañía de todo tipo de personajes. El patio es un laberinto con dos jardineras en forma de taza y una reproducción del Ilisos y de Fidias, creada para el Partenón de la Acrópolis de Atenas, también hay una piscina rodeada de sofás en forma de labios, reproducciones de Bibendum, surtidores en forma de cisne, entre otros objetos que forman parte del mundo surrealista salido de la mente de Dalí.

ALGUNAS CURIOSIDADES DE DALÍ

En 1930 Dalí se instala en Portlligat, en la barraca de pescadores que le vende Lídia Noguer. Se trata, en realidad, de una cabaña con el techo en muy mal estado donde los hijos de Lídia suelen guardar sus aparejos de pesca. Para adquirir la casa de Portlligat, Dalí utiliza los 20 mil francos franceses que el vizconde de Noailles, como mecenas, decide adelantarle a cambio de una pintura.

En el año 1932, Dalí compró la segunda barraca. La primera célula de la casa hace las veces de entrada, comedor, sala de estar, taller y dormitorio al mismo tiempo. Unos peldaños conducen hasta una cocina de dimensiones reducidas y un pequeño baño. Él decía: “mientras más pequeña, más intrauterina”.

En 1935, con la intención de ampliar su residencia, los Dalí contactan al constructor Emili Puignau. A él se le confía la construcción de los dos cuerpos de edificio que corresponden al taller -hoy día el Salón Amarillo- y al dormitorio -el actual Salón de los Pájaros- y que se terminan en el verano del año siguiente.

Al estallar la Guerra Civil, Dalí y Gala se trasladan a los Estados Unidos y no vuelven a Portlligat hasta finales de 1948. En ese mismo año, el matrimonio compra una nueva barraca, que en 1949 se convierte en la biblioteca y sala de Gala.

Casa MuseoDalí

www.salvador-dali.org