Aculco, el secreto mejor guardado del Estado de México

Aculco esta en el Estado de México, pero aunque se encuentra cercano a la urbe, aun conserva la cultura de su pueblo fundador. Los visitantes de este lugar se sumergen en una mezcla de arquitectura colonial y tradiciones prehispánicas, de manera que no resulta difícil saltar entre una época y otra con solo caminar por sus calles empedradas rodeadas de paredes pintadas de blanco. Incluido en la lista de Pueblos Mágicos, Aculco es conocido por sus iglesias y cultura, pero también tiene en sus alrededores magnificas cascadas, columnas basálticas y peñas maravillosas, así que también tiene espacio y actividades para los viajeros inquietos que gustan de las actividades al aire libre.

Paseo Cultural

Como la mayoría de los lugares que sufrieron ocupación española durante la época colonial, Aculco vio sucumbir sus templos que luego se convirtieron en iglesias. Una de las mas imponentes, y justo al centro del lugar es la Parroquia de San Jerónimo, que aunque es de estilo barroco evidencia su influencia indígena. Uno de los atractivos mas notables del recinto es un reloj de sol junto con una pintura realizada por Miguel Cabrera, un afamado artista de la época virreinal, en 1790. Otro sitio que además de histórico es muy famoso en la zona es la Casa Hidalgo, un lugar que albergo al padre de la independencia en su recorrido para llegar a la capital. También esta el Santuario del Señor de Nenthe, un lugar de arquitectura un poco mas moderna en donde se venera al Señor del Agua. Cuentan los pobladores que hace muchos años este santo fue el responsable de conservar intacta su imagen religiosa, ya que después de que se quemara el templo principal lo único que se salvo fue una pintura de la que tiempo después broto un manantial con agua fresca. Actualmente, cuando la sequia empieza a arrasar con los campos de siembra cercanos, la gente sale de sus casas en procesión para pedirle al santo que llueva.

Al aire libre

Si tu idea después de caminar por las bellas calles es sumergirte en el agua, una buena opción es ir al balneario municipal. Aquí hay una alberca olímpica en la que se pueden realizar diversas actividades, en algunas temporadas incluso hay puestos de comida típica en los alrededores de manera que se puede disfrutar de una tarde entera en las instalaciones.

Pero si lo que quieres es reconectarte con la naturaleza, un sitio ideal para hacerlo es el Cerro de Nado, una peña que se alza a 3,300 metros de altura y que recibe a los visitantes con una gran presa. Este lugar en el medio de la vegetación y el agua es idóneo para pescar, acampar, pasear en caballo o hacer un pic nic.

Para los mas aventureros esta la cascada Tixhinu, a solo unos kilómetros del centro de la población. Una vez que llegas al parque, es necesario sortear la maleza y las piedras para caminar cuesta abajo y llegar hasta un rio caudaloso que obliga a los exploradores a quitarse los zapatos y cruzar a pie sobre el. Todos los obstáculos valen la pena cuando a los ojos se abre imponente el caudal de la cascada que, aunque con agua fría, deja que los valientes tomen un baño en su olas cristalinas.

Otra forma de disfrutar el paisaje es escalando, la zona tiene mas de 100 rutas trazadas para practicar rappel, aunque esta actividad es recomendada para gente sin miedo y con muchas ganas de ensuciarse con tal obtener una maravillosa postal. Si prefieres caminar, entonces te encontrarás en el camino a algunos pobladores vestidos con sus ropas tradicionales, postal que también vale la pena admirar.

Gastronomía y Artesanías

Aculco es famoso por sus productos lácteos, desde leche hasta quesos de todo tipo, ofrece diversos manjares de leche. También es posible probar en sus alrededores barbacoa, mole poblano y carnitas, si cuentas con suerte y estás en la temporada podrás probar escamoles. En las plazas hay toda variedad de dulces típicos como jamoncillos, o bien puedes entrar a algún local y comprar una o varias piezas de pan tradicional.

Debido a que se encuentra en una zona minera, no faltan las artesanías que trabajan la piedra y la convierten en barandales, fuentes, adoquines, esculturas y cruces. También tiene una gran variedad de textiles como manta bordada, tejidos de lana, cobijas y rebozos. Además con ixtle, una fibra que se extrae del maguey, se elaboran sombreros de palma, morrales y algunas prendas de vestir.