Troncones, surf, playas vírgenes y descanso

Texto y fotos: Roxana Zepeda (@TastyToursMX).

Troncones se ha convertido en uno de los destinos favoritos de muchos viajeros que buscan un rinconcito para relajarse y olvidarse del mundo en sus playas tranquilas, casi vírgenes, donde pueden estar en contacto con la naturaleza, lejos del ruido de las ciudades y de la fiesta de los grandes centros turísticos.

Caminaba con cierto nerviosismo por las calles del pueblo de Zihuatanejo, sería la segunda vez en mi vida que me subiría a una cuatrimoto en una playa; de ahí se hacen de 20 a 30 minu- tos para llegar a algunas playas de la zona de Troncones.

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Don Ignacio León Núñez sería el encargado de guiarnos hasta el edén guerrerense; nos equipó hasta los dientes: casco, lentes similares a los visores de buceo y hasta una pañoleta para cu- brirnos la nariz y la boca que nos hacía ver rudos al estar mon- tados en la moto; “no se quiten el pañuelo, hay mucho polvo en el camino, me lo van a agradecer”, sonrió y se subió a su vehículo para comenzar el paseo.

Recorrimos un largo camino de terracería, en medio de palmeras de cocos y terrenos solitarios cubiertos por hojas secas. A lo lejos se veían algunas casitas aisladas, muchas de ellas eran viviendas de los habitantes, pero otras son alojamientos para huéspedes, desde casas de una habitación para dos personas que pueden rentarse desde mil 200 pesos por noche a través de Airbnb, hasta lujosas propiedades con alberca, como Beachfront B&B, que se rentan completas a través de esta misma plataforma, cuenta con seis habitaciones y 12 camas, cuesta 9 mil pesos por noche. Después de un largo camino donde ya no se veían rastros de civilización, llegamos a Playa Buenavista, un horizonte de varios kilómetros de arena fina casi virgen que se ubica al extremo norte de Playa Pantla, una ribera larga para recorrer en moto y disfrutar del sonido de las olas del mar y la vista, sin hoteles ni casas alrededor, sin vendedores ambulantes, negocios ni gente tomando el sol. Sólo los restos de una iglesia abandonada que adorna el paisaje solitario de ese hermoso lugar.

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En ese momento me quité el pañuelo de la cara para oler y sentir la brisa del mar sobre mi cara y los finos granos de arena chocando contra mi piel. Luego de un rato de disfrutar la vista emprendimos el viaje de regreso y nos encaminamos hacia otra playa de Troncones para comer.

Encontramos un lugar escondido con cierto encanto especial, se trata de Lo Sereno, un pequeño hotel boutique de 10 habitaciones que se asemeja a una casa de playa y además de brindar hospedaje a viajeros que gustan del lujo, la modernidad y la calma, tiene un restaurante donde puedes probar algunos de los platillos típi- cos de la región con el toque de la alta cocina. La estrella son los pescados frescos y los mariscos.

Después de la comida nos refrescamos un rato en la alberca de este hotel; desde ahí se pueden observar las olas del mar abierto que rompen en la playa. Las tarifas de hospedaje en este lugar van desde los dos mil pesos por noche con desayuno incluido.

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El recorrido no terminaba ahí, aún nos faltaba visitar otro rincón de Troncones que se ha vuelto popular entre los amantes del surf: Playa Saladita, un lugar donde hay menos de 50 viviendas (muchas de ellas con habitaciones disponibles para rentar a los viajeros) y unos cuantos restaurantes de playa. Se dice que las olas de La Saladita son ideales para surfear; fue la difusión de ese rumor lo que hizo que este 2017, Mexi Log Fest, una competencia internacional de surf que tradicionalmente se realizaba en Sayulita, Nayarit, ahora se trasladara a esta playa. Obvio hay escuelas de surf. Se pueden rentar tablas desde 300 pesos por medio día y 400 pesos por un día completo.

Si no te gusta el surf y prefieres nadar hay algunas playas de aguas más tranquilas, como Playa Manzanillo y La Majahua. Pero Troncones no es sólo surf y playa, también se pueden hacer otras actividades como excursiones a través de la selva, explorar cuevas, montar a caballo, pescar, andar en bicicleta de montaña y observar aves en su hábitat natural. Troncones es un gran rincón para los viajeros que buscan privacidad.