Hospitales, manicomios y cárceles, tres hoteles con historia

Por Andrea Mendoza Galindo

Todos los hoteles tienen mucho para contar pero hay algunos que además de recolectar anécdotas de huéspedes tienen tras de sí siglos de historia. Los edificios que antes fueron hospitales, prisiones o conventos ahora reciben a viajeros de todo el mundo que se internan en la tradición de sus instalaciones. 

Jerome Grand Hotel, Jerome, Arizona

Mucha gente ha catalogado la construcción como la más embrujada de Jerome, Arizona. El edificio, que se encuentra en el punto más alto de la ciudad, tiene 91 años de antigüedad y mucha historia por detrás. Antes de convertirse en hotel, el edificio se utilizó como hospital, y aunque cambió de nombre dos veces, por al menos 25 años fue el centro médico más vanguardista de la zona. La decadencia del lugar llegó en 1950, cuando cerraron muchas minas de la localidad y los trabajadores se mudaron, entonces la gente empezó a buscar hospitales cercanos a su lugar de residencia, dejando sin pacientes esta construcción.

Pasaron 44 años en los que el lugar permaneció abandonado, hasta que una familia de hacendados adquirió la propiedad en 1994 e inició operaciones. Lo cierto es que para esas fechas  el pueblo de Jerome estaba prácticamente olvidado y toda la zona empezó a adquirir fama por las supuestas apariciones de fantasmas, eso hizo que muchos más pobladores abandonaran el lugar. Actualmente, el poblado sólo tiene 455 personas y es conocido como la ciudad fantasma más grande de Arizona. El Jerome Grand Hotel tiene las amenidades clásicas como televisión por cable, internet y demás, pero también cuenta con un canal de TV especial que transmite videos de cacerías de fantasmas en las instalaciones y tiene recorridos espiritistas por el pueblo y sus alrededores.

Se cree que la habitación número 32 es la más embrujada del hotel. En general, la gente dice que un niño de 4 o 5 años se aparece por todo el lugar, que en el tercer y cuarto piso se escucha a un bebé llorar y que en todos los cuartos se mueven cosas, se cierran puertas o se sienten presencias extrañas. Además se reportan olores extraños como humo de cigarro, alcohol, perfumes de mujer y polvo.

En la red: jeromegrandhotel.net

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Four Seasons Estambul Sultanahmet, Turquía

Corría el año de 1918 y antes de que el imperio otomano desapareciera era necesario crear una cárcel que albergara a toda la gente que estaba esperando juicios o a que se dictaran sus sentencias. La construcción erigida en Estambul, Turquía (ahora hotel), pretendía tener un concepto abierto de modo que los reos pudieran ver el exterior, así que se diseñó bajo el estilo neoclásico turco. Pero con el paso del tiempo, y acercándose la disolución del imperio, en el lugar se encerraron a escritores, periodistas, artistas y disidentes intelectuales.

A pesar de que los sultanes cayeron, la cárcel siguió funcionando hasta inicios de 1969 y fue hasta 1992 que se consideró la idea de remodelar todo el edificio. A pesar de haber sido una prisión, la construcción tenía una importancia relevante en cuanto a arquitectura e historia se refiere. Entonces en 1966 la propiedad fue comprada y remodelada por la cadena hotelera Four Seasons Hotels and Resorts y abierta al público como un hotel de lujo.

Ahora el hotel es uno de los más caros de la zona y es considerado de alta gama. El diseño de interiores es fiel al clásico estilo turco pero con telas y materiales de muy buena calidad. Una de las cosas más destacadas del lugar es su rooftop en el que cada tarde se sirven cocteles y tragos para ver caer el sol con una maravillosa vista de la basílica de la Santa Madre Sofía. Tiene una cafetería especial en la que se sirve café turco y en la que dan un breve recorrido histórico por la evolución e importancia de esta bebida en la historia de Turquía. Por supuesto, cuenta con un servicio especial y personalizado de spa, masajes relajantes, baños, saunas, camas de masajes y tratamientos de belleza.

En la red: fourseasons.com/Sultanahmet

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Hotel Sofitel Santa Clara, Cartagena, Colombia

A comienzos del siglo XVII se construyó el Convento de Santa Clara para albergar a las monjas de la orden de San Francisco. La construcción se pensó como un claustro por lo que únicamente las religiosas y algunas personas pertenecientes a la iglesia podían ingresar al recinto. Muy a la usanza de la arquitectura de la época, todas las habitaciones y áreas comunes tenían como epicentro el patio principal, resguardado por arcos de medio punto, muros que se alzaban a metros de la tierra, tragaluces y portales gigantescos. Por muchos años, el convento fue uno de los principales de la zona, la inspiración de una historia de Gabriel García Márquez y de muchas leyendas urbanas.

Para 1861 a las monjas se les quitaron todos sus derechos y sus propiedades por lo que el lugar pasó a ser una cárcel, sólo pasaron tres años más y el edificio volvió a cambiar de giro, ahora el Hospital de La Caridad operaba ahí bajo la supervisión de otra orden religiosa. Luego funcionó como orfanato, hasta que una epidemia de cólera azotó la zona y volvió no sólo a ser un centro médico, además se le agregó un anfiteatro y un piso adicional. Pasaron muchos años y el antiguo convento se convirtió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, luego en Talleres de Bellas Artes y después en las oficinas de la Liga Departamental de Béisbol.

Completamente restaurado, ahora el convento es un complejo de la cadena Accor Hotels y, tan siquiera en sus primeros años, el hotel albergó a personalidades como Fidel Castro, Yasser Arafat y el Príncipe Hussein de Jordania. Aún mantiene gran parte de su arquitectura inicial: el que fuera el comedor ahora es uno de los tres restaurantes, la nave principal del templo es un auditorio, las antiguas celdas son habitaciones, el patio principal es el área de alberca y los confesionarios son cabinas telefónicas.

En la red: sofitel.com/es