Bal Harbor, un destino de lujo en Miami

Por Deby Beard.

La diferencia entre un turista y un viajero se encuentra en la forma en que perciben su destino. Para el turista, el destino es un lugar, un punto final en un itinerario que ofrece acceso a una lista predeterminada de atracciones y recuerdos; mientras que el viajero sale por el simple placer de hacerlo y por enriquecerse con las experiencias que se crucen en su camino.

Cielos despejados, días calurosos y gente bonita son las caras del diamante llamado Bal Harbor, el lujoso condado en Miami. Aquí se encuentra mi hotel consentido St. Regis Bal Harbor, sinónimo de lujo que ha evolucionado hasta llevar el concepto a su máxima expresión.  Su ambiente vibrante, aunque alejado del bullicio característico de la ciudad, lo ha convertido en el hotel  por excelencia para viajeros de alto nivel de todo el mundo, desde mandatarios y celebridades, hasta amantes de la buena vida.

Al estar en la punta más codiciada y flamante de Florida, este hotel cuenta con vistas impresionantes desde sus 27 pisos de altura. Distribuidas en tres flamantes torres, el hotel alberga 227 habitaciones, 63 suites y más de 300 metros de hermosas playas. Desde su apertura en el año 2012, ha demostrado con su impecable atención y servicio el verdadero significado de la categoría 5 diamantes.

En mi más reciente visita confié mi descanso a la hermosa Royal Suite  frente al mar, un espacio donde la elegancia y el confort redefinen la vida. Más que una suite, se trata de un enorme apartamento  con pisos de mármol que conducen hasta el bello comedor, donde la suave luz de su candelabro escultural ilumina la mesa para seis personas. Tiene una bella cocina que invita a tratar de recrear las delicias probadas en Atlantikos, su restaurante de ambiente griego, incluso cuenta con la atención de un mayordomo para cualquier necesidad.

Después de un día de compras en Bal Harbour Shops, a bordo por supuesto del Bentley del hotel, la suite nos recibe con una enorme área multimedia con un televisor, reproductor de Blu-ray, sistema de sonido envolvente, asiento reclinable, un sofá curvo, una mesa de centro y cortinas con control electrónico, que esconden un balcón de 19 metros cuadrados con una vista ininterrumpida al mar, dos reposeras negras de ratán y una mesa para dos personas, incluso cuenta con un baño para invitados, escritorio e internet.

Justo al centro de la habitación está la cama King size donde arropamos los sueños con sábanas Pratesi de 400 hilos, edredón y almohadas de plumas, y una cabecera con espejo. La mesa de noche cuenta con un panel de control táctil, mientras que las ventanas del piso al techo invitan a los huéspedes a salir al segundo balcón, donde encontrarán dos asientos reclinables de ratán. Cuenta con vestidor, armarios con espejos y un hermoso baño con mármol color crema, tocadores dobles, televisor, bañera profunda, ducha separada con efecto de lluvia tropical y artículos de tocador Remède.

El hotel es majestuoso en todo sentido y cualquier expectativa es más que satisfecha, desde su moderna y amplia arquitectura, sus comodidades y su atención personalizada, son algunos de los factores que lo han posicionado como el ultra lujoso más importante de Miami.